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Marcha nórdica y supervivientes de cáncer de mama.

La marcha nórdica es una especialidad deportiva con muchos beneficios para la salud en general y especialmente ayuda a mejorar los efectos secundarios de los supervivientes de cáncer de mama.

Aspectos como el linfedema, el dolor, la movilidad (sobretodo pectoral), el sistema inmunitario, el sedentarismo, la descalcificación de los huesos y el estado de ánimo, entre otros, pueden tratarse con esta técnica deportiva para la salud.

Es una actividad divertida para compartir en grupo y al aire libre. Basada en el esquí de fondo pero sin necesidad de nieve. Consiste en realizar una caminata dinámica usando unos bastones (unidos a guantes o dragonearas) con los que realizar un balanceo instintivo de los brazos. El aprendizaje del uso de los bastones específicos y el ejercicio con la técnica correcta de apretar y relajar, soltando la mano -contrayendo así los músculos del antebrazo- resulta ser muy positivo para las personas para las pacientes con linfedema.

El objetivo de esta modalidad de marcha es optimizar el esfuerzo físico realizado en el movimiento de nuestro cuerpo. Lo cual se consigue gracias a la implicación tanto del tren superior (brazos, hombros y espalda) así como a la suma del tren inferior (piernas, rodillas y pies). Además de los beneficios propios de una actividad física, como la mejora cardiovascular y metabólica. 

La marcha nórdica incrementa y potencia cualidades físicas como la movilidad, la flexibilidad, la fuerza, la resistencia o la coordinación. Cualidades necesarias para la mejora de las supervivientes de cáncer de mama.

Entre los beneficios que la marcha nórdica nos aporta encontramos:

  • La estabilidad que proporciona usar bastones. Haciendo la actividad más fácil y disminuyendo el miedo a caer.
  • Reducir la tensión en la articulación del hombro al apoyar los brazos en los bastones.
  • La activación de la bomba muscular de los músculos del antebrazo gracias a la técnica de control y apoyo de los bastones mientras se oscilan los brazos.
  • La contracción-relajación, acciones de los músculos del antebrazo, ayudan a que la linfa salga del brazo.
  • Ayuda a recuperar la tirantez de la piel por cicatrices posteriores a la cirugía o radiación.

En conclusión, ¿Por qué practicar la marcha nórdica?:

  • Es una actividad apta para todas las personas y edades, profesionales o principiantes.
  • Aporta un gran número de beneficios propios, como mejora cardiovascular y metabólica.
  • Incrementa y potencia la movilidad, flexibilidad, fuerza, resistencia o coordinación.
  • Mejora de capacidad cognitiva, aumentando la consciencia psicomotriz.

Un estudio publicado por el Journal of Physical Therapy Science analiza los efectos de una intevención de la marcha nórdica y ejercicios específicos en medidas perimetrales del miembro superior en pacientes supervivientes de cáncer de mama con linfedema moderado (hasta grado 2). Los resultados muestran que tanto la marcha nórdica como el ISA method (solos o en combinación) redujeron significativamente las medidas perimetrales de brazo y antebrazo en el lado operado en mujeres con linfedema moderado.

Referencia: Di Blasio, A., Morano, T., Bucci, I., Di Santo, S., D’Arielli, A., Gonzalez Castro, C., Cugusi, L., Cianchetti, E. & Napolitano, G. (2016) ‘Physical exercises for breast cancer survivors: effects of 10 weeks of training on upper limb circumferences’. Journal of Physical Therapy Science, 28(10), pp. 2778-84.

https://www.jstage.jst.go.jp/article/jpts/28/10/28_JPTS-2016-375/_article

Unidad de Ejercicio y Cáncer

 

Marcha Nórdica

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