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¿Qué nos hace diferentes? (parte II)

El diseño de nuestras sesiones de entrenamiento.

Para diseñar las sesiones de entrenamiento nos basamos en 3 principios:

1. Planificación y estructuración en 2 grandes macrociclos.

El primero de nuestros principios es la base de nuestro trabajo: es eso que no se ve pero que sí se siente y que tantas horas nos lleva a los entrenadores (parte fundamental de nuestro trabajo). Entrena con un buen entrenador -no con un buen deportista-. Cada año, vamos reformando y mejorando en base a nuestro aprendizaje y a las nuevas evidencias científicas que van surgiendo.

Por lo tanto, nuestros grupos reducidos de entrenamiento tienen por delante -cada temporada- dos grandes macrociclos con sus objetivos generales; estos, a su vez, se dividen en 6 mesociclos (6 meses con sus objetivos específicos) compuestos por 4 o 5 microcrociclos -dependiendo de las semanas de cada mes-.

¿Qué me aporta esta metodología si lo que busco es estar en forma?

La base de un buen entrenamiento -aquel que es efectivo y seguro en cuanto a progresión y evitar lesiones- debe estar planificado y evaluado de forma continua (lo cual nosotros llamamos ‘diseñar el timeline de la temporada’). Así “buscar el mínimo estímulo efectivo” quiere decir “no por mucho entrenar llegarás más rápido”, “mejor calidad y no cantidad” o “la potencia sin control no sirve de nada”. 

En pocas palabras, que tus capacidades mejoren sin tener que estar muchas horas entrenando ni “morir” en el intento (no eres un deportista de élite). Eso sólo se consigue con una buena planificación; los entrenamientos aleatorios suelen dar resultados aleatorios.

2. Enseñanza de ajustes de intensidad y autonomía. Pensado para deportistas polidimensionales.

El aprendizaje de nuevos gestos técnicos -imprescindibles en todo tipo de entrenamientos y fundamentales para los orientados a la mejora de la fuerza-, el desarrollo de capacidades -control motor, flexibilidad, potencia o velocidad de reacción entre otros- que a veces dejamos a un lado en los entrenamientos, o el entrenamiento basado en ejercicios multiarticulares -prioritarios en las sesiones de entrenamiento-,… nos ayudan a construirnos como deportistas polidimensionales e inteligentes para así poder entrenar toda nuestra vida con calidad.

3. Adherencia y espíritu de equipo. Disfrute y no sufrimiento. “Desconexión del dí­a a dí­a”.

En nuestro cuerpo -hablando a nivel fisiológico- sabemos que hay diferentes vías energéticas que deben ser entrenadas por igual. Por ello, entrenarlas de forma aislada o sólo una de forma predominante generará carencias en las demás. “De nada sirve coger muchos kilos si no eres capaz de desarrollar velocidad al cogerlos”. 

Al ser partícipe y componente activo en tus entrenamientos (enseñanza) comprenderás conceptos como volumen, intensidad, densidad o qué es el carácter subjetivo del esfuerzo y cómo utilizarlo -para acercarnos lo máximo posible a la individualización entrenando en grupo-.

Trabaja con diferentes intensidades siempre ajustándola a tu condición física. Entrenar constantemente a media intensidad, intensidades muy elevadas o totalmente lo contrario, no genera estímulo para un cambio y la lesión está a la vuelta de la esquina.

Adherencia al entrenamiento, es decir, que suponga un reto físico y mental. Las intensidades y fases de recuperación entre entrenamientos deben tenerse en cuenta. Todo esto hará que seas más constante y consciente del valor de entrenar de forma regular.

 

 

 

 

 

 

 

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